Esa madrugada, después de la jornada electoral, cuando toda Venezuela conoció que el chavismo o el PSUV no habían logrado la mayoría absoluta del voto popular ni las tres cuartas partes de la Asamblea Nacional para seguir gobernando arbitrariamente por decretos injustos y centralizantes, el presidente Chávez entró en pánico, como le sucede a casi todos los dictadores o aprendices de dictador, que llevan la cobardía en sus propias entrañas.
Nos refiere un testigo presencial, que Chávez estaba en el Palacio de Miraflores emocionalmente descompuesto, sumamente irritado, las venas de su cuello regordete casi reventaban, de sus labios hinchados, como de payaso de circo barato, sólo salían palabrotas obscenas y ofensivas. Finalmente alguien de sus cercanos lo convenció que se fuera a dormir, por lo que se encerró en su habitación privada.
Suponemos, pues esto no nos lo dijo la fuente, que se debe haber tomado un fuerte somnífero para aplacar su cobardía.
Por eso esa noche no pudo hablar a sus seguidores desde el Palacio de Miraflores. Todos se quedaron con las ganas, mientras que el presidente, una vez más, debe haber vuelto a llorar en soledad, otras veces a llorado con testigos.
Finalmente la oposición obtuvo un cifra cercana al 53 por ciento del voto popular, mientras que el chavismo con todo el ventajismo del poder y todo el presupuesto petrolero a su antojo para promocionar sus proyectos, sólo alcanzo un 47 por ciento.
Así es la historia, mientras su maestro, el dictador retirado por enfermedad desde La Habana, seguía hablando sandeces e incongruencias de lo que haría si 'fuese venezolano'.
A Chávez, una vez más, lo traicionó el pánico y la cobardía, aunque al día siguiente de la elección, después de que los somníferos hicieron su efecto de aislarlo de la dura realidad por unas horas, pudo hablar rodeado de sus amanuenses, pero todavía se le notaba descompuesto emocionalmente.
Así es la historia de estos aprendices de Mussolini, Fidel Castro y José Stalin, que sólo conciben la vida para abusar del otro y perpetuarse en el poder.

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