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Mientras un centenar de disidentes enviaron una carta al Papa Benedicto XVI para criticar en duros términos la forma en que la jerarquía de la Iglesia Católica cubana ha actuado en la mediación para lograr la reciente excarcelación de presos políticos, Berta Soler, como portavoz de las Damas de Blanco, declaró que respetaban la opinión de los autores de la carta, pero que no podían respaldarla por su 'tinte político'.
(Lea la nota textual del Arzobispado al final de esta nota informativa).
Un comunicado del portavoz del arzobispado afirma que el contenido de la carta de los disidentes era realmente ofensivo:
'Cuando la Iglesia aceptó la misión de mediar entre los familiares de los presos o Damas de Blanco, y las autoridades cubanas', precisó el comunicado del Arzobispado firmado por Orlando Marques, 'sabía que esta mediación podría ser interpretada de las más disímiles maneras y provocar diversas reacciones: desde el insulto y la difamación, hasta la aceptación y el agradecimiento''.
Concluyó la nota del Arzobispado que por su misión pastoral, para la Iglesia no era una opción válida permanecer inactiva.
La carta critica califica de lamentable la actitud de la Iglesia Católica y piden un amplio debate de los temas de interés nacional y el embargo de Estados Unidos a Cuba.
'Respetamos las solicitudes de la Iglesia para que cese el embargo a Cuba, señalaron los disidentes, 'pero, ¿por qué no se pide también que termine el embargo que le tiene la dictadura a todo el pueblo cubano?'
Entre los firmantes de la carta, que critica que la disidencia haya sido excluida de las conversaciones iniciadas en mayo entre la Iglesia y el gobernante Raúl Castro, destacan las firmas de Martha Beatriz Roque, Vladimiro Roca y Jorge Luis García Pérez, 'Antúnez'.
Tras esas conversaciones entre el cardenal Jaime Ortega Alamino y Raúl Castro, se ha permitido la salida de más de más de dos docenas de presos políticos hacia España y uno hacia Estados Unidos, aunque continúan en prisión bajo severas condiciones los presos que han decidido no abandonar el país, como Oscar Elías Biscet, entre otros.
Los disidentes argumentaron en la carta que la solución del destierro para los presos liberados era 'bochornosa' después de siete años injustamente presos solamente por sus ideas.
La carta también añade que la represión se ha recrudecido en la isla en los últimos días y citó el caso de Reina Luisa Tamayo, a la que las autoridades castristas le impiden visitar la tumba de su hijo en el cementerio del pueblo oriental de Banes.
El comunicado del arzobispado agregó que la acción de la Iglesia por la excarcelación de los presos políticos seguirá en pie y que no desviará su atención del reclamo humanitario de las familias que han sufrido por el encarcelamiento de alguno de los suyos.
A su vez, el arzobispado confirmó que el cardenal Ortega se había reunido con un grupo de las Damas de Blanco el viernes, aunque no se dieron detalles de lo tratado.
ARZOBISPADO DE LA HABANA
NOTA DE PRENSA
En respuesta al reclamo de comentarios de varios medios de comunicación, y debido a la indignación generada en un número de fieles católicos que han conocido en las últimas horas de una carta abierta dirigida al Santo Padre Benedicto XVI, de contenido ofensivo para con la Iglesia en Cuba, quiero decir lo siguiente:
Cuando la Iglesia aceptó la misión de mediar entre los familiares de los presos o damas de blanco, y las autoridades cubanas, sabía que esta mediación podría ser interpretada de las más disímiles maneras y provocar diversas reacciones: desde el insulto y la difamación, hasta la aceptación y el agradecimiento. Permanecer inactiva no era una opción válida para la Iglesia por su misión pastoral.
La acción de la Iglesia a favor del respeto a la dignidad de todos los cubanos y la armonía social en Cuba no comenzó hace veinte años, y ha sido una acción que no se ha apoyado, ni se apoyará nunca, en tendencias políticas, ni en las del gobierno ni en las de quienes se le oponen, sino en su misión pastoral. La Iglesia en Cuba no desviará su atención de aquello que la motivó a actuar en este proceso: el reclamo humanitario de familias que han sufrido por el encarcelamiento de uno o más de sus miembros.
Esto es algo que conoce muy bien el Papa Benedicto XVI. Vale la pena recordar lo expresado hace unas semanas por el padre Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede: "El papel crucial asumido en el proceso de diálogo cubano por el cardenal Ortega Alamino y por monseñor Dionisio García, presidente del episcopado, ha sido posible por el hecho evidente que la Iglesia católica está profundamente arraigada en el pueblo y es intérprete atendible de su espíritu y de sus expectativas".
"No es una realidad extraña, no escapa en los tiempos de dificultad. Carga con los sufrimientos y trae esperanza, con dignidad y con paciencia, sin servilismo pero también sin tratar de aumentar las tensiones ni de exacerbar los ánimos, al contrario, con el compromiso constante de abrir caminos a la comprensión y al diálogo". La Santa Sede, agregó el padre Lombardi, "apoya a la Iglesia local con su solidaridad espiritual y con su autoridad internacional". En este sentido, "la Santa Sede se ha declarado siempre en contra del embargo, y por lo tanto solidaria con los sufrimientos del pueblo, y dispuesta a apoyar toda perspectiva de diálogo constructivo… con paciencia, se han hecho importantes progresos en esta dirección. Todos deseamos que el camino continúe".
Orlando Márquez Hidalgo
La Habana, 20 de agosto de 2010

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